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Eddy Jiménez Pérez
Moysés Aguiar
Manuel Paredes Parod
Manuel Paiva

Marco Fajardo
Raúl Brito Castro
Raúl Zibechi
Oscar Olivera
Raquel Gutiérrez Aguilar

Verónica Quense
Pavel Oyarzún
Verónica Jiménez
Sergio Rodríguez Saavedra
Mauricio Torres Paredes

Jaime Silva
Víctor Faúndez

Rodrigo Ramos Bañados
Juan Vásquez
Javier Karmy
Bárbara Salinas

Edgardo Carabantes
Pablo Varas
Fernando Lizana

Mario Rojas
Cecília Toledo
Manuel Vilches
Carlos Valladares

Hernán Viluñir
Carlos Carvajal
Ada Augier
Antonio Cruz

 

Jaime Silva
(Santiago de Chile, 1934). Dramaturgo, actor y director teatral de vasta trayectoria. En 1958, siendo alumno de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, estrena “La Princesa Panchita”, su primera colaboración con el músico Luis Advis y texto emblemático del teatro infantil chileno.
Estrena con el CADIP, “Las Beatas de Talca” (1959), “Los Niños en el Desván” (1960); y con el Teatro ICTUS, “Los Grillos Sordos” (1962). En 1963 “Arturo y el Ángel” gana el primer premio en el concurso organizado por Domingo Tessier en la Casa de la Cultura de Ñuñoa. Luego vendrán “Juego de Niños”, “Las Travesuras de Don Dionisio” y “La Fantástica Isla de los Casianimales”. Paralelamente a su labor teatral, escribe por varios años los libretos para televisión de “Las Aventuras de Cachencho”, programa infantil que logra un alto rating.
En 1969 el ITUCH estrena “El Evangelio según San Jaime”, dirigido por Pedro Orthous, con música de Sergio Ortega y diseños de Guillermo Núñez, producción que adquiere una resonancia artística, social, política y religiosa nunca vista, antes ni después, en el ámbito del Teatro Chileno. Silva ha dedicado gran parte de su larga carrera a la docencia, tanto en Chile como en el extranjero. También ha desarrollado una carrera como director con sus propios textos y de otros autores, clásicos y modernos. Se confiesa admirador de Samuel Beckett y Juan Radrigán.


Víctor Faúndez
(Santiago de Chile, 1954). Viví entre los 11 y los 16 años en un pueblo de la provincia de Ñuble llamado Yungay, un lugar donde no había cine, menos televisión, entonces me vi en la obligación de inventar historias y hacerlas. Ya de vuelta en la capital, por el año 70, abandoné los estudios secundarios por razones de estómago, tuve que comenzar a trabajar para cooperar con la familia, terminé tiempo después, en la noche, mi cuarto medio y cuando di la prueba especial para teatro en la U. de Chile me dijeron que el teatro no era política. Es cierto que he tomado muchos talleres de perfeccionamiento, pero la mayor parte de mi aprendizaje ha sido a capela, leer muchos libros y ponerlos en práctica, haciendo mucho teatro en sectores populares, sobre todo en mi lugar de origen, la población La Victoria, territorio independiente del imperio. Aunque hecho de menos no haber estudiado en la universidad (un recado para el que quiera darme una beca).
Y por último, lo más importante que concierne a la escritura, lo hago desde hace muchos años sin mucho pulimento, hasta cuando tomé varios años un taller de dramaturgia con el maestro Juan Radrigán, del que he aprendido mucho, aunque no se note.


Jaime Silva

Victor Faúndez