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LA CRISIS EDUCACIONAL EN CHILE: RETROSPECTIVA DESDE LOS MISMOS ESTUDIANTES

Prólogo para un libro en (la) crisis
Remigio Vera R.*

“Para nosotros el intelectual teórico ha dejado de ser un sujeto, una conciencia representante o representativa. Los que actúan y los que luchan han dejado de ser representados ya sea por un partido, ya sea por un sindicato que se arrogaría a su vez el derecho de ser su conciencia. ¿Quién habla y quién actúa? Es siempre una multiplicidad, incluso en la persona, quien habla o quien actúa. Somos todos grupúsculos. No existe ya la representación, no hay más que acción, acción de teoría, acción de práctica en relaciones de conexión o de redes(...)” Gilles Deleuze(1)
Para presentar este libro se hace necesario referirse a éste como trabajos hechos, desarrollados, orientados y propuestos por jóvenes estudiantes, por lo que estas palabras son de por sí términos, discursos e ideas ávidas de ser escuchadas y leídas, y, por lo demás, son pensamientos en marcha. Exponer este libro no es mostrarlo como sólo un texto, sólo un discurso, sólo una proclama o sólo una conciencia, sino que es la arenga de muchas voces, dicciones, léxicos, perspectivas y discursos que incluso pueden entran en conflicto, pues son discursos que se topan y tropiezan entre sí, sin embargo, en este mismo hecho cumplen la misión de evocar y manifestar las otras versiones, las otras posiciones y las otras perspectivas con respecto a la crisis oficializada en mayo del 2006 llamada “La Revolución de los Pingüinos”. En este mismo sentido, las miradas que se encuentran y se hallan aquí en este terreno de papel e instante de lectura están llamadas a manifestar, según la interpretación que se le otorgue, que en lo montado, hecho y desplegado desde y hasta mayo del 2006, hay crisis, hay excusa, hay oportunidad, hay símbolos, hay revolución y, por lo tanto, hay lecturas constatadas en sus diferencias de sentido y lógica, puesto que hay contradicción ahí, donde la madeja del pensamiento estudiantil discute, debate, piensa y se contrapone con sus derivadas e internas diferencias, luchas y sabotajes.
Este libro agrupa los lados B de la crisis y del asunto, puesto que sus escritos, sus anotaciones y sus discursos no actúan como un retoque, un afinamiento, una puesta a punto, ni menos como un cerrar filas con las palabras oficiales. Este libro no tiene un corpus fundado y, si lo tuviera, sólo sería hecho por el trabajo de un lector con un afán tosco e imaginario de entender este libro como un todo y como un aparato que guarda cuidadosamente en sus palabras, modulaciones, avances, pausas y silencios en un sentido único, en una lógica común y en una continuidad meta estática. Esto sería peligroso para este compendio, puesto que en primer término el interés manifiesto de éste, es declarar y confirmar que las visiones sobre la Educación Chilena son muchas, variadas y tan múltiples, que sólo dejan ver en ese hecho de su interior, sus contradicciones, sus máscaras y sus sombras.
Estos ensayos están desplegados y ofrecidos por estudiantes para que otros pares lo lean, lo modulen, lo utilicen, lo critiquen y, si creen conveniente, incluso, que lo destruyan teóricamente, pues este libro no actúa y no desea hacerlo como la conciencia estudiantil y tampoco la representación exacta de su opinión, su discurso, su pensamiento y sus ideas acerca de una crisis, de la cual ellos son parte y de la cual padecen de forma diaria y directa. Están propuestos a ser utilizados -a manera de un compendio de documentos, de palabras e ideas- como una herramienta para el desarrollo y la renovación de los pensamientos que rondan, recorren y padecen los espacios y las redes del acalambrado régimen educacional chileno. Las ideas emanadas de este libro están posibilitadas a ser parte de una libreta de apuntes, de un ensayo, de la justificación para una manifestación callejera, de un debate socio-político, de una pregunta o acotación, dentro y en el momento de una clase, y por que no, de tratados teóricos y prácticos de futuros profesionales de la Educación.
Los escritos que se agrupan y se dan lugar en este libro, tienen el interés común de repensar, rearticular y transformar a la Educación Chilena justo después del momento del diagnóstico oficial de su crisis. El deseo íntegro y primero del libro es dar a conocer las interpretaciones y las perspectivas de estudiantes que describen y descubren cotidianamente a la Educación Chilena en su espacio propio, es decir, en la sala de clases. La revelan ahí, donde ellos la descubren, la rastrean y la sienten; la interpretan en el tiempo en que ella es crisis, puesto que justo ha dejado de ser y es mucho más que el tema del día, las portadas y los titulares de los medios.
Aquí se agrupa y configura un hecho: existen estudiantes que creen fehacientemente que pensar, criticar y transformar la Educación Chilena es también y necesariamente su responsabilidad, pues, por lo demás, son actores principales de este sistema de conocimiento y enseñanza. Los estudiantes son parte de la crisis educacional en Chile, sin embargo, han sido excluidos del aparente hacerse cargo del problema, para ser, como siempre, sólo parte de éste como meros observadores de la supuesta resolución del conflicto. Un conflicto que traspasa los límites de una mesa y va más allá de las anotaciones, tecnicismos y datos de siempre, ya que, en último término, se hace mucho más constatable la Crisis Educacional Chilena en el hecho de que algunos que la padecen no saben, no les interesa o no se sienten parte de ésta, pues ni siquiera la sostienen como su problema y la derivan a otros. Y los que sí la sienten como un problema propio no tienen el espacio para dar sus versiones y desarrollar el discurso de un problema que es necesariamente suyo y del cual ellos son apartados, pero nunca anulados por completo.
Este libro ha sido propiamente hecho para estudiantes que hacen de la lectura una herramienta, que hacen de la sala de clases una oportunidad de discusión, que hacen de la conversación fuera de ella una oportunidad de desarrollo y avance de su saber, que hacen de la Educación, a la vez, un medio y un fin, que hacen de sí mismos estudiantes más que alumnos.
Por último, tiene y propone las versiones de estudiantes a manera de una multiplicidad que, sin duda, molesta, ataca y es peligrosa que sea tomada en cuenta por otros como un ejercicio necesario y propio, una herramienta útil para su labor dentro del conocimiento y de su hacer como estudiantes.

* Estudiante egresado de Licenciatura en Educación y Pedagogía en Filosofía.
1 Foucault, Michel (1992) Los intelectuales y el poder. En: Microfísica del Poder. Edición y traducción de Julia Varela y Fernando Alvarez-Uría. Editorial La Piqueta, Madrid, p. 84.