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Siete y Cuatro. El retorno de los pobladores
Movimiento de Pobladores en Lucha





Son once. Once años desde la Toma de Nasur que en 1999 marcó el hito fundador del nuevo movimiento de pobladores hasta el nacimiento de la Federación Nacional de Pobladores (FENAPO), sucedida el mismo día del terremoto, ese 27 de febrero del 2010 que golpeó nuestro país. Para nosotros, el Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL), son siete y cuatro. Siete años de aprendizajes que convergen en el nacimiento de nuestro movimiento en el año 2006, y otros cuatro de rebeldía y un inagotable despliegue creativo.
Durante estos once años, compañeros se han unido y otros han tomado rumbos distintos, murales de nuevos colores han pintado las poblaciones e imágenes se han borrado de ellas, y aunque tal vez, los nombres se repitan y las siglas de los movimientos cambien, las fuerzas vivas son las mismas: el movimiento de pobladores.
Haber transitado por un casi cuarto de siglo y tener por resultado la unidad en la lucha habitacional del espectro popular, nos habla de un proceso que, con todos sus altos y bajos, arriba a buen puerto. No sólo por sus efectos en la correlación de fuerzas al interior del Estado, sino mas importante, en cuanto a la recomposición del tejido organizacional aniquilado de facto por la coerción de la dictadura mediante las erradicaciones y la represión, y la coacción de la lucha social a través del asistencialismo, la disgregación vía mercado y la politización conservadora de los gobiernos de la Concertación.
Para muchos quizás han sido once años de un proceso invisible; un período de la historia del país caracterizado por la estabilidad política y la inmovilización de la sociedad. Nosotros, desde aquí, lo tenemos claro: la invisibilización de los procesos revolucionarios gestados desde abajo, siempre ha sido un arma poderosa que se ha enfocado a naturalizar el orden y la aceptación de él. No obstante, esto no ha sido efectivo en los arrabales; la pasividad ha sido reemplazada por el despliegue activo de miles de corazones y mentes creativas, que mediante emprendimientos e intentos de diverso tipo, han optado por construir alternativas a lo que parecía inexorable y lo único existente. Gracias a esos miles, durante estos once, hoy somos uno.