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Mario Rojas: “Aquí hay historias para formar el mapa de otro Chile”

Por Marcos Moraga L. / La Nación

“Tengo un problema. O al menos yo creo que es un problema”, dice el músico Mario Rojas, sobándose la sien, buscando la explicación para su mal. “Cada vez que termino un trabajo, no importa que hayan participado los mejores tipos y todo el mundo me diga que está bonito. Me viene un vacío y tengo que meterme en otra cosa. Me cuesta promover. Lo hago poco y mal”, explica.

Y es un dato clave para entender la última novedad con su firma encima: la reedición de El tango de Edipo, el libro que Rojas publicó hace veinte años bajo el sello de la desaparecida Editorial Arrebatos, que hoy recupera vida en manos de Quimantú (ver recuadro). “Cuando lo escribí tenía cero prejuicios. Había vivido muchos años afuera y tenía una fuerte desconexión con la literatura chilena. No tenía pudor. Me sentía libre para escribir lo que quisiera. Después me fui insertando en la realidad nacional, en las lecturas, en la crítica. Y me fui achunchando”, dice.

Sin pudor

La historia que encierra las líneas de El tango de Edipo es más conocida. A finales de los ochenta, Rojas formó parte de la primera vida de la banda De Kiruza, lenguas afiladas del proto-rap nacional. El libro lo redactó entre 1989 y 1990, en los meses en que Mario Rojas retornaba a Chile del exilio y frecuentaba las oficinas de la revista Trauko, donde las oficiaba de guionista y redactor.

“Escribí esto tan influenciado por Pedro Foncea como por el Tío Roberto Parra. Tenía claro, entonces y ahora, que pertenecía a esa categoría de escritores malditos, como ‘Chicago Chico’, de Armando Méndez Carrasco, ‘El río’, de Alfredo Gómez Morel o ‘La Negra Ester’, o que era contemporáneo a Pedro Lemebel o Mauricio Redolés”, explica Rojas. “Era como decir: ‘has escuchado hablar de esto; este es otro Chile. Aquí hay unas cuantas historias para formar este mapa, que no es tan ilustrado, pero que es altamente interesante’”.

Rojas realizó “sólo algunas modificaciones de forma” al libro que publicó en 1990. Conservó el prólogo que le regaló Roberto Parra y añadió otro, en voz del protagonista de El tango de Edipo. Y tiene preparada la secuela, “El éxito de Pablo Figueroa”. Pero nuevamente se agarra la sien: “O te concentras en algo o sonaste. Si ya me trae conflictos esto de ser cantor, promotor de la cueca, director de un sitio web, director de un documental, aparecer como escritor sólo triplica la confusión. Quedó atorado el libro, pero ya va a salir”.

Quimantú, hacia los 40 años


El tango de Edipo aparece publicado por Editorial Quimantú, la misma fundada por el gobierno de la Unidad Popular en 1971 tras la nacionalización de Zig-Zag, con la idea de disponer de libros a precio popular. Junto al libro de Rojas, las novedades recientes de la editorial reúnen nombres como Hernán Viluñir (Habitante inconcluso), Wobblie: hombres, ideas y problemas del anarquismo en los años veinte, de Víctor Muñoz, entre otros.

Una historia que también suma protagonismos a propósito del documental “La Quemadura”: la única película chilena incluida en la competencia del Festival de Cine de Buenos Aires (Bafici), certamen que anoche bajó el telón. En la cinta, el director René Ballesteros registra su pesquisa por las memorias de su madre Margarita, todo atravesado por la historia de los libros de Quimantú.

 

 
     

 

 

 

 

 

         
todavía hay un chile que se construye a pulso